-
Dolor, si por acaso a llamar a mi puerta
llegas, se bienvenido; de par en par abierta
la deje para que entres... No turbaras la santa
placidez de mi espiritu... Al contemplarte, apenas
el juvenil enjambre de mis dichas serenas
apartarase un punto con temblorosa planta...
Entra, se bienvenido... Te sentare en el viejo
sitial que ya otras veces ocupaste... Un reflejo
de sol vendra a bañarnos... Y veremos la larga
y polvorosa ruta, la que tu conociste...
Brotara de mi alma algun recuerdo triste...
asomara a mis ojos una lagrima amarga...
Luego, como al conjuro de algun viento de olvido,
la barbilla en tu baculo, te quedaras dormido.
Regresara la alegre parvada bullidora
a revolar en torno y ofrecerme mi parte
en su festin de risas... Y entonces sera hora
de posar en tus hombros mi mano y despertarte.
Y te vere cruzando la tediosa avenida
que alla de tarde en tarde te trae a mi guarida,
y te me iras perdiendo por la ruta lejana,
mientras bajo la hiedra que trepa en mi ventana
me envuelve la infinita claridad de la vida...
Seleccion: Xavier Villaurrutia, Emilio Prados,
Juan Gil Albert y Octavio Paz